

En el segundo panel: “Los adultos/as mayores y la salud”, expusieron la Diputada Nacional, Dra. Graciela Rosso; Dra. Virginia Viguera, Medica Psiquiátrica, Dra. Graciela Zarebsky especialista en gerontologia de la Univ. Maimonides, y la Dra. Sara Iajnuk medica geriatra de la Soc. Platense de Geriatría y Gerontologia. Siendo moderador del panel el Dr. Alberto Marty medico geriatra.
Los expositores coincidieron en sostener y explicar que “los convenios que el gobierno nacional en el marco de reivindicar social y culturalmente a los adultos/as mayores, que abarcaran una suma de acciones preventivas y planes sanitarios que favorecerán especialmente a los adultos/as de escasos recursos socio-económicos.”
Se señalo también “que es natural e inevitable envejecer, y que esto no debe tomarse como una enfermedad. Todo ser vivo nace, crece y envejece. La esperanza de vida en cantidad de tiempo que estábamos en condiciones de vivir a comienzos del siglo XX se a alargado siendo necesario redefinir la vejes como una etapa diferente de la vida, pero también plena de posibilidades.
Debemos pensar en promover la salud y la prevención primaria de la enfermedad. Mediante la realización de programas y campañas. De incrementar la co-responsabilidad de todos/as en la atención de los adultos/as mayores. Fomentar la convivencia solidaria, la autonomía, la ayuda mutua la contención familiar y las ayudas a domicilio. Trabajar desde una perspectiva preventiva y de tratamiento con los adultos/as mayores que han sido objeto de maltrato desde la psicogeriatría y la gerontologia”.
Es imperioso crear programas sobre envejecimiento y salud, con el propósito de promover principios que puedan garantizar la consecución de la mejor calidad de vida posible de los adultos mayores, y para el mayor numero de personas posibles.
Desde el sector publico como el privado desarrollar planificaciones sanitarias a largo y mediano plazo. Crear políticas que contemplen acciones puntuales para garantizar las condiciones de vida de las personas mayores, especialmente las que residen en hogares para ancianos.
Se destacaron "las numerosas discriminaciones que este grupo etario sufre en materia sanitaria. Para empezar existe un problema ético en la creencia de que un tratamiento tiene menos valor en las personas mayores que en los jóvenes. Pero al mismo tiempo se produce una discriminación institucional debido a que el sistema sanitario no ha sabido adaptarse a las necesidades cambiantes de la población.Existen limitaciones por edad en los protocolos de tratamiento, y los mayores son también sistemáticamente excluidos de las medicinas prepagas. Además en las consultas ambulatorias, internaciones, medicamentos, etc., suelen presentarse múltiples barreras. Algunas de ellas individuales, como ser carencia de recursos, dificultades de movilidad, o psicológicas. Y otro tipo de barreras es las que se interponen entre el adulto/a mayor como las sociales, que provienen de los niveles de atención, de la sectorizaciones, de las coberturas y también del funcionamiento cotidiano como podrían ser las reservas de turnos y la calidad de atención”.

